Fertilización
Por el equipo de El Jardinero·Fertilización·5 min de lectura
Cuando las hojas de una planta amarillean pero sus nervios siguen verdes, casi siempre es señal de falta de hierro, o clorosis férrica. El sulfato de fierro es la solución clásica y eficaz para este problema tan común.
Además de corregir esa carencia, tiene otros usos muy útiles en la mantención del jardín.
Se puede aplicar disuelto en agua o granulado sobre el suelo, siempre respetando la dosis: un exceso mancha pavimentos y puede quemar el follaje. Conviene aplicarlo en días sin sol fuerte y regar después.
Si el amarilleo persiste pese a la aplicación, puede haber otras causas —pH del suelo, drenaje, riego—. Un diagnóstico profesional evita gastar en tratamientos que no atacan la raíz del problema.
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