Mantención y diseño de jardines ¿Por qué confiar en una empresa familiar?

Nuestra casa y todos los espacios que hemos creado para vivir plenamente y en armonía, no pueden quedar en manos de cualquier persona o empresa. Un servicio tan delicado como la mantención y diseño de jardines merece tener una especial atención, y contar con los conocimientos y dedicación necesarios para fortalecer día a día su belleza y cuidado. Por esto queremos contarles la historia de esta empresa, una reseña de los inicios de El Jardinero, que dan cuenta de cómo la empresa logró, con coherencia y perseverancia, el reconocimiento que hoy en día tiene.

“El Jardinero” tuvo su origen en la sencilla necesidad de contar con una persona que se encargue de la mantención del jardín. En el tiempo en que el matrimonio Darrigrandi Simunovic partió con el servicio, éste se encontraba en pañales, lo que los llevó a detectar rápidamente las falencias existentes en esa época: personal fumando, comunicación a gritos, trabajos sin organización, falta de equipos apropiados, falta de conocimientos, no escuchar a los clientes y, lo peor, cero iniciativas.

A partir de esta información y análisis, el matrimonio decidió comenzar con buscar el equipo de colaboradores que trabajarían en “El jardinero”, tanto en mantención como en diseño de jardines, siendo este el motor de esta nueva organización. Se enfocaron en contratar personas jóvenes, sin conocimientos en jardinería  y con ganas de aprender. De esta manera se contaba con gente permeable y sin malas costumbres adquiridas con otros prestadores.

El enfoque del servicio estuvo puesto en realizar todos los trabajos necesarios para la mantención de jardines. Se requerían todos o la mayoría de los equipos necesarios disponibles; herramientas, insumos y repuestos para realizar reparaciones en el momento, de forma tal que nada quedara para más adelante y, de ser así, fuese lo mínimo. A partir de esto, a los colaboradores se les capacitó constantemente, tanto en el uso de herramientas y equipos, como en la prevención de riesgos. Hoy en día se sigue instruyendo en estas competencias.

Pero había que tener claro para quien iba dirigido el servicio, puesto que todo este esfuerzo no iba a ser utilizado sólo para cortar césped, o por qué una municipalidad le exige tener algo de pasto en las veredas. La respuesta fue simple: Cualquier persona que le gustara y se que se intentara por el cuidado y mantención de su jardín, iba a ser atendido por El Jardinero. Y hasta el día de hoy es así, no importa si es una casa en San Miguel o La Florida, o una industria en Quilicura; si su dueño disfruta de un bonito jardín, ahí estarán. Hoteles de primer nivel, embajadas, oficinas, comunidades sólo deben cumplir con dos requisitos: Estar conscientes de lo complejo que es cuidar un jardín y tener mucho cariño por las áreas verdes.

En este mismo pensamiento, la organización fue formándose y madurando hasta lo que es hoy: una empresa familiar y dedicada, que pone todos sus conocimientos y cariño en cada uno de los proyectos de diseño de jardines y su mantención. Junto a María Francisca Simunovic Darrigrandi, quien se unió más tarde a la empresa, el matrimonio fundador de El Jardinero protagoniza un flujo incesante de nuevas ideas que no hacen más que consolidar a la empresa.

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